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Mostrando entradas de marzo, 2013

Monseñor Romero: la semántica de la vida

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Fotografia: CARITAS.ORG


Monseñor Romero: La semántica de la vida.
(Publicado en Diario Colatino Revista TresMil , marzo 2012)
Aquello que nombramos con las palabras a veces tiende a desaparecer, dejando en su lugar una sustancia hueca que ya no significa nada. La ausencia del vinculo entre lo que se nombra y la cosa en sí, entre el concepto y el objeto de la realidad que este refleja, deja a las palabras en el vacío.  Ese abandono de la palabra misma en medio de la nada, es en su esencia, una de las  principales dolencias de nuestro tiempo.
Alejadas de su cometido, las palabras languidecen. Arrancadas de sus raíces, que yacen en la tierra  donde acaecen los hechos humanos,  cada palabra deja de ser lo que es, para ser nada. Al no decirnos nada, el lenguaje pierde el elemento que le da la vida. Como lo ha dejado escrito Susanna Tamaro  en el titulo de su hermoso libro: Cada palabra es una semilla, lo que nombramos debiera conllevar en sí la posibilidad de germinar a la vida alimentándos…

Carcel de Mariona : la ciudad de la esperanza

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La ciudad de la esperanza (Pubicado en Diario Colatino. Revista TresMil.San Salvador. 2010) Fotografía: Diario La Página. El Salvador.

A "…los tristes más tristes del mundo. Mis compatriotas, mis hermanos" Roque Dalton A manera de prólogo.
Un día aprendí lo que ya hombres, mujeres, niñas y niños de mi país han sabido siempre tras aprenderlo en carne propia: aprendí como se debe de comer y masticar una tortilla para que calme un hambre asesina: comerse primero sólo la mitad y masticarla despacio,   lo más despacio posible, casi rumiarla. Luego, comerse la otra mitad, repitiendo la operación. También, supe que el agua es lo más vital del organismo: tres días de privación  producen fiebre, alucinaciones y obliga a beberla de donde sea, incluso del retrete. Aprendí que un grito de dolor al ser escuchado, te puede hacer vomitar de dolor a ti también.  Que si uno va a morir, y ama, desea por lo menos que aquéllos que te amen, vean tu cadáver y sepan que has muerto. Que no sufran de no sab…