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Mostrando entradas de noviembre, 2008

El laberinto perdido

El Laberinto perdido.

Hace unos treinta años ya, en lo que recuerdo era ese parque llamado Los Planes de Renderos, existía una estructura ovalada o circular formada por arbustos de mediana estatura, que dispuestos como estaban, le daban vida a lo que conocemos legendariamente como un laberinto. Sus paredes entonces, eran de ramas y hojas profusas, tanto, que era imposible ver a través de esas paredes verdes. Sus pasadizos en espiral, eran tan intricados para un niño menor de 10 años que era yo entonces, que no pocas veces, entrando en él, sentí la verdadera angustia de estar perdido, y la impotencia de no encontrar nunca la salida. La altura de las paredes era tal, que hubiera necesitado el doble de mi estatura para poder ver del otro lado de una de éllas. Así lo recuerdo ahora: amplio, complicado, fatigoso. Entraba corriendo con el deseo de extraviarme. Porque lo emocionante era perderse, aunque causara inquietud y a veces miedo. Era una aventura, un reto de poder encontrar la solució…

Carta a un hermano lejano...que aveces está triste

Carta a un hermano lejano …que a veces está triste.

Hermano,
yo te entiendo,
pues para nosotros que estábamos ya aquí
cuando llegó el 68,
supimos luego que allí,
el siglo se partió en dos mitades;

para nosotros que estábamos ya por estos lados,
cuando con mentiras nos dijeron
que la luna ya era nuestra…

para los que,
dicho de otra forma pues,
estamos cerca ya de completar
los cuarenta años,

mucho ha pasado ya por nuestros días:

Nos despedimos del siglo veinte
ya llenos de nostalgia…añoramos cosas
que hoy, sólo nosotros recordamos.

Nosotros,
los de entonces,
aprendimos de Serrat que si bien no
nacimos en el Mediterraneo,
si nacimos Para la Libertad,
para La fiesta,
y que De vez en cuando la vida,
debe tomar con nosotros café.

Y fuimos a sembrar nuestro árbol
con Alberto Cortez;
y hoy ni las raíces han quedado.

Luego Silvio y Pablo nos dijeron
que el sueño y el amor era posible;
y Sabina nos hizo iconoclastas.

¿Cómo no voy a entenderte?

Si juntos tarareamos en inglés
a Carol King
y a John Denver,
y aún recordamos a Jo…